¡Vaya mañanita!
Conducir a 40mKm/h por la carretera, a causa de una espesa lluvia que no dejaba ver a dos metros de distancia, para llegar al trabajo.
Tener que esperar más de quince minutos para que cesara, aunque sea un
poquitín, de llover y poder cruzar la acera para no mojarse más de lo necesario.
No dejar de oír como la interminable lluvia no dejaba de pegar en la azotea, con el temor de que la
puñetera gotera ya controlada no se multiplicara y te deje sin más toallas para recogerla.
70 litros por m2 en menos de tres horas nos ha dejado un panorama, que para muchos de los presentes aún no nos habíamos encontrado...
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